Auge emprendedor
Auge emprendedor
- • 320.000 franceses constituyeron sus propias empresas en el 2009 animados por los incentivos del Gobierno
- • El trámite administrativo se ha simplificado a un solo formulario
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Gobierno 8 El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la ministra de Economía, Christine Lagarde, el lunes. Foto: REUTERS / PHILIPPE WOJAZER
PARÍS
La crisis alienta el espíritu emprendedor. Sobre todo si la Administración allana el camino simplificando papeleo y costes para que los ciudadanos puedan convertirse en sus propios empresarios. En Francia, la combinación de ambos factores ha conllevado un auténtico boom de emprendedores, una de las claves de que la recesión se haya visto más amortiguada al otro lado de los Pirineos.
El pasado año, los franceses crearon 575.000 empresas frente a las 327.000 puestas en marcha en el 2008. Un récord que se explica por el éxito cosechado por el estatuto del autoemprendedor, implantado el primero de enero del 2009. Según los datos del Gobierno, 320.000 personas eligieron esta fórmula, más sencilla y flexible, para completar sus ingresos o crear su propio puesto de trabajo.
«Hoy todo el mundo tiene la posibilidad de emprender gracias a la reducción de las formalidades, sea un parado, un jubilado o un estudiante», sostiene Hervé Novelli, secretario de Estado del comercio y de las pymes. En un país donde cualquier trámite administrativo requiere un complicado papeleo, poder constituir una empresa con una sola declaración –el formulario puede rellenarse por internet en tres minutos– y pago simplificado de las cotizaciones sociales y del IRPF es un avance revolucionario.
El comercio y los servicios son los sectores que más han aprovechado el dispositivo, aunque se ha experimentado una importante progresión en la educación, el arte y los espectáculos, los servicios de atención a la persona, la información y la comunicación. La Agencia para la Creación de Empresas (APCE) ha detectado un crecimiento superior al 135% en estas áreas.
Aunque forzados por las circunstancias, puesto que en muchos casos la alternativa era el paro, los franceses han abrazado la iniciativa empresarial dando lugar a la creación de nuevas profesiones, como la de consejero para ayudar a los particulares y las empresas a economizar energía o la de asistente para realizar las compras, un servicio apto tanto para personas mayores o discapacitadas como para profesionales con la agenda sobrecargada.
Novelli cree que en el 2009, la cifra de negocios de estas empresas rozará los mil millones de euros. El Estado también sale ganando. Aunque reducidas, las cargas fiscales reportarán a las arcas públicas unos 200 millones de euros. Para acabar de animar a los ciudadanos, el Parlamento acaba de aprobar una ley para proteger los bienes privados de los autónomos en caso de quiebra de la empresa. La pérdida del domicilio, muchas veces hipotecado para lanzar una actividad, constituye una de las principales preocupaciones de los emprendedores. La medida beneficia a 1,5 millones de personas en Francia.
Fin a una injusticia
«Con este texto, hemos puesto fin a una injusticia. Cuando un artesano o un comerciante tenía dificultades económicas sus bienes personales podían ser embargados, lo que ponía en peligro a su propia familia. Gracias a la reforma tendrán el mismo nivel de protección que el gerente de una sociedad», subraya Novelli. El nuevo dispositivo, que en abril será votado en el Senado, entrará en vigor en enero del 2011.
El próximo paso consistirá en poner en marcha un servicio de asesoramiento, puesto que la mayoría de estos nuevos empresarios carecen de experiencia a la hora de gestionar una actividad económica. El lunes, Novelli se reunirá con representantes de los emprendedores para trabajar en la puesta en marcha de un plan de acción específico que permita dar continuidad al alud de iniciativas puestas en marcha.
Según los expertos, lo más difícil no es crear la empresa sino superar los tres primeros años. Para acertar en la elección del sector, la web del Ministerio de Comercio ha creado un juego en 3-D, a imagen de Second Life, llamado Mi ciberautoempresa. Después de convertirse en un empresario virtual, el internauta estará preparado para «evitar las trampas y triunfar» en su futura actividad.
Fuente: elperiodico.com